¿Recuerda ya alguien?

¿Recuerda ya alguien?


Un paseo sin asir de la mano el minutero

Siendo capaz de reconocer la belleza

Que se muestra impúdica y lisonjera

Los ojos

Ávidos

Cubiertos del vaho opresivo

Inermes

Sin capacidad de ver

Escrutar

Un paseo conversador

Sin ser eco y resonancia de la presión sanguínea

Reconociendo la poesía que subyace

Agazapada bajo el asfalto

Tras las vallas publicitarias

Sobre el vaho gris marino

Entre el monóxido y el cielo

O sepultada por el manto alquitranado de un

Cada vez menos océano

Y cada vez más

Mar

Muerto


Albufera atardecer

II


¿Recuerda ya alguien?


Un paseo taciturno y ocioso

Haciendo uso de cuantos sentidos nos reclama la lluvia

El río

La galería verde que nos envuelve

La Espadaña  o la Libélula

La Menta o  el Sauzgatillo

El crujir del viento entre los Tarajes

Entre las plumas de los Zarapitos el silbar

El chapoteo de las Carpas     o el Avetorillo

Dejarse caer junto al Martín pescador

Sentir el vértigo

Al tiempo que el Charran explosiona catedrales de agua

Un millar de burbujas en la superficie de la laguna

Sin necesidad de perforar

Los cinco centímetros grises que

Sin siquiera apercibirnos

Nos impiden oler el salitre

Arrebatándonos la contemplación del color original

Abejarucos en el Guadalhorce

III


¿Recuerda ya alguien?


Un paseo                      Hundidos hasta los tobillos

En el manto de hojas con que el Quejigo regala a la Tierra

Alfombrando en otoño el sendero

Bajo los metafóricos fuegos del Castaño

Y el jolgorio desde el Alcornoque al Fresno

De la gutural familia de Arrendajos

Melifluamente instalados en la umbría

Suave y fresca

Del Rododendro y la Laurisilva

Y después

Allá en el claro

Donde el dorado del prado dejó atrás los Helechos

Mullidos hasta el último poro en el tacto y el aroma

Liviano pero intenso

De las briznas de hierba

Sentir que no es una quimera

Dar rienda suelta a la entelequia

Esparcimiento a las glotis de las avecillas

Y persuadirnos de que

Otra vez

Hemos vuelto a notar que somos seres vivos

Pero con la lenidad que nos caracteriza

Y compelidos por la necesidad de lo consuetudinario

Regresaremos sin el más mínimo esfuerzo

A través del luctuoso río de asfalto

Y Tras toda una serie de diatribas

Moraremos en nuestro habitual cubil

Y prorrogaremos nuestra inocua existencia ciudadana

Pero sabedores de que volveremos

Para sentirnos finalmente

Una y otra vez

Nueva

Feliz

Y ostensiblemente

Seres humanos


¿Recuerda ya alguien?

Febrero de 1994 – Mayo de 2009


En el río Genal

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